Es fácil ser con los ojos cerrados
una persona más en esta vida
que por su situación externa olvida
todos sus sueños siempre inacabados.
Vivir es fácil también si apagados
los faroles que muestran la salida
están, y estás con mano en la bebida
y en la otra un libro, cuentos no empezados.
No basta con abrirlos pues no miras
nada si no hay algo que te ilumine:
en la noche no hay cosas diferentes.
La cerilla no prende, no respiras
oxígeno ya, pides que termine:
el whisky moja las hojas siguientes.
Ví. Ab. Al.