No piense que es por rabia o por pereza
si no me escucha hablar de aburrimiento.
No consigo aburrirme, aunque lo intento,
por rozar levemente la tristeza.
Razón de no dominar tal destreza:
el constante vaivén de un pensamiento
causante del distractor sufrimiento.
Corazón, márchate de mi cabeza.
Ví. Ab. Al.
(deswaze)
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